De la Bauhaus a Buenos Aires: Grete Stern y Horacio Coppola en el MoMA

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Obras de la surrealista Grete Stern en "De la Bauhaus a Buenos Aires."Crédito2015 Raíces de Horacio Coppola;2015 Finca de Horacio Coppola, Instituto Valenciano de Arte Moderno; 2015 Finca de Horacio Coppola, El Museo de Arte Moderno de Nueva York
Entre los artistas que huyeron de Berlín en la década de 1930 eran dos fotógrafos de vanguardia que se reunieron en la Bauhaus, Grete Stern (1904-1999) y Horacio Coppola (1906-2012). Stern había dejado su marca cuando se formó el estudio Ringl y Pit con la fotógrafa Ellen Auerbach (entonces Rosenberg). Coppola había comenzado en la Argentina, donde su interés en nuevos modos de fotografía provocó una peregrinación a la Bauhaus. Después de escapar de Alemania en 1933, se quedaron brevemente en Gran Bretaña, donde se casaron, y luego se trasladó a Buenos Aires.
Hay Coppola produjo una serie célebre de imágenes de la ciudad; Stern, hizo retratos de escritores y artistas como Jorge Luis Borges y Pablo Neruda. En los años 40 y principios de los años 50, creó montajes surrealistas, protofeministas ya menudo cómicos para la revista femenina Idilio. Apertura el domingo en el Museo de Arte Moderno, "De la Bauhaus a Buenos Aires: Grete Stern y Horacio Coppola" presenta más de 300 obras, incluyendo fotos de época y fotomontajes, diseños tipográficos, publicidad y películas experimentales. (A través de 04 de octubre, 212-708-9400; moma.org )

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A 40 años de la creación de la marca Harrods Buenos Aires

26/02/15
Fue en 1975 que Ronald Shakespear creó la identidad visual para la única sucursal fuera de Inglaterra de la tradicional tienda. Cómo fue el proceso de diseño. 
HARRODS. La marca en blanco y negro.
HARRODS. La marca en blanco y negro.
HARRODS. Shakespear con la tradicional bolsa de la tienda.
HARRODS. La marca se utilizó en numerosos sectores del local.
HARRODS. La marca fue creada por Shakespear a pedido de Eduardo Gómez Luengo, gerente de la sucursal en ese momento (gentileza Estudio Shakespear).
HARRODS. El cartel con la marca de Shakespear todavía se observa sobre la peatonal Florida.
HARRODS. Lo que solía ser la entrada al local todavía cuenta con un cartel identificatorio.
HARRODS. En los interiores todavía se observan rastros del local.
HARRODS. La tienda funcionó en el edificio ubicado en la manzana comprendida por las calles Florida, Paraguay, San Martín y Avenida Córdoba, desde 1914 hasta 1998.
Fueron 84 años, entre 1914 y 1998, los que la tienda Harrods permaneció en la Argentina, la única sucursal fuera de Inglaterra de la tradicional tienda, al menos hasta 1970, cuando la empresa pasó a manos de capitales argentinos. Durante este tiempo, fue un referente para generaciones de porteños, que ahí podrían comprar infinidad de productos, como así también disfrutar de paseos por la peatonal Florida, contemplando el diseño de sus vidrieras. A esta altura, su identidad visual, con el moño que posa sobre el nombre Harrods, creada en 1975 por Ronald Shakespear, es tan conocida como el emprendimiento. En una entrevista con ARQ por los 40 años de la creación de la marca, Shakespear repasó las características de la experiencia y qué recuerdos conserva del encargo. 

- ¿Cómo llegó el pedido para hacer la marca Harrods, y cuáles fueron los requerimientos del cliente?

En 1975 yo tenía un pequeño estudio con tres ayudantes en la Av. Entre Ríos,frente al Hospital de Niños. Luis Gregoric había escrito una linda nota en La Opinión y eso me trajo bastante trabajo en el momento que el arquitecto Ernesto Katzenstein construía mi casa con bloques prefabricados de Estanislao Kocourek. Me llamó Edgardo Gómez Luengo, viejo amigo, que era gerente de Harrods por aquel entonces. Necesitaban cambiar la imágen visual de la tienda para la Argentina aunque requerían imperiosamente conservar el nombre fonético.

- ¿En qué se basaron para concebir la marca? ¿Cómo fue el proceso del diseño?

Por aquel entonces, mis marcas eran planas y hacía mucho hincapié en los isotipos. Pero esta vez me atreví a cambiar. Fue la primera vez que el logo y el iso contrajeron amor eterno.

La idea de unir el logotipo al isotipo creó una simbiosis innovadora para la época. Fue un caso paradigmático que buscó establecer un mayor dinamismo en los usos cotidianos de la marca. La marca en neón sobre las fachadas de Florida, Paraguay y San Martín, presagió el precoz caso de branding, incluyendo las celebradas bolsas verde inglés que, como afiches con patas, circularon con usos diversos. En las playas, las mamás llevaban el tejido y los sandwiches de sus niños.

A veces me llama la atención que aunque desaparecida la empresa, la gente aún recuerda el moño con afecto. Nunca me interesó mucho la estética. Siempre pienso que lo único valioso es una idea.

- ¿Qué significó en su momento este encargo, y cómo lo recuerda ahora?

En el 75 la marca trajo comida para mi familia y, en mi fantasía egocéntrica, pienso que hice los deberes como se manda. Las marcas construyen leyendas. Una marca virtuosa es aquella que cumple las promesas. Una marca eficiente es aquella que emite la identidad correcta. Una buena marca es aquella que recauda afectos. Es el dilema de las tres íes: Identidad, identificación e imagen. La primera está en el vientre del emisor. La segunda es la estrategia para transferir esa identidad. La tercera es la fantasía que la audiencia elabora de la primera. El valor innovativo de las empresas radica cada vez más en que sus marcas entablen lazos afectivos con su público. Como ha sido siempre. A la gente solo le importa el diseño que se ocupa de la gente.

En su gran relato –tan desencantado como alentador– de la Modernidad, Todo lo sólido se desvanece en el aire, Marshall Berman nos decía: “Nada es seguro más que el propio cambio”.

El cambio es la única constante de la Modernidad. Todos los sistemas y saberes, entornos y contextos, tiempos, duraciones y alcances, están en permanente movimiento y continuarán estándolo. Esta compleja contemporaneidad, repleta de dudas, inquietudes, dinamismo, intentos de adaptación, re-adaptación, búsquedas de invención y necesidades de re-invención, es la que estamos experimentando como individuos y sociedades, intentando pensar y pensarnos –individual y colectivamente–, actuando y comunicando a velocidades que por momentos atentan contra la reflexión en torno al contexto sobre el que estamos actuando, nuestros roles e incumbencias y nuestras formas de comunicación en este escenario histórico que Manuel Castells definió como La Era de la Información

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